Xaro Cortés

Porque me gusta escribir.


Carta a los lectores

Estimados amigos y amigas.

Osados que habéis entrado en esta página motivados tal vez por la curiosidad innata en todo ser humano. Tan sólo quiero comunicaros que va dirigida a vosotros.

Me gustaría aprovechar la ocasión que me brindáis para acercarme a vosotros, no para aburriros con mi vida (eso ya lo hago cumplidamente en la obligada biografía), sino para compartir con vosotros, si me lo permitís, algunas divertidas anécdotas de mi actividad como escribidora y, ya que estamos en ello, compartir algunos de mis secretos.

Puedo asegurar que jamás he leído una sola de mis obras. La razón es simple: soy demasiado estricta conmigo misma y rematadamente perfeccionista, defectos incompatibles con la escritura, y que no me permitirían terminar ni siquiera un relato corto; suponiendo que me tomara la molestia de leerlos.

Hubo un tiempo, no hace mucho de ello, en el cual una emisora de radio de ámbito estatal me propuso leer algunos de mis relatos cortos en antena. En total, creo que fueron tres los trabajos que les envié para tal fin. Siempre me avisaban del día y la hora en que iban a leer mi relato, por si me apetecía escucharlo. El caso es que yo guardaba el secreto hasta el día siguiente. Una estupidez, pensaréis algunos, y seguro que estáis en lo cierto. Sin embargo, y por propia experiencia, puedo asegurar que cuando he escuchado a otra persona leer en voz alta uno de mis relatos me invade una extraña sensación de irrealidad; no me reconozco a mí misma como la autora de ese fragmento y mi perspectiva cambia de manera involuntaria.

Voy a confesaros un secreto que todavía no he desvelado, confío en que sabréis guardarlo. No empecé escribiendo novelas, ni relatos cortos, ni siquiera las entretenidas parodias que inventaba para ser representadas durante las veladas nocturnas en mis acampadas o campamentos. Fue dibujando historietas o cómics de mis fantasías. Contaba yo entonces diez u once años y dibujaba, sigo haciéndolo, fatal. Pero como jamás dejé a nadie leerlas ni mirarlas, no me importaba lo mal que estuviesen.

A diario lamento no conservar nada de aquello, ni siquiera un esbozo de mi peor historieta. Se perdieron durante mi etapa de crecimiento, como tantas otras cosas de gran valor sentimental.

Y cejo ya en mi empeño de aburrir a mis posibles víctimas, digo, valerosos lectores agradeciendo mi éxito a las personas que me quieren sinceramente y que siempre han estado junto a mí, como mis hijos, nueras y más de una amiga y amigo. Gracias por apoyarme y brindarme vuestro sincero aliento en los momentos de flaqueza, que no son pocos. Sin embargo, sería una injusticia no dar las gracias a mis enemigos porque, sin ellos, jamás me hubiese fortalecido.

firmando

Y a ti que estás leyendo esto y que has llegado hasta el final de estas líneas, un lacónico, pero no menos sincero

GRACIAS

Xaro Cortés